Las empresas, cuando adquieren demasiada deuda (y sus ingresos no aumentan demasiado), se ven obligadas a vender algunos de esos activos y, por supuesto, a reducir sus compras de activos.
Ahora mismo, la mayoría de los españoles estamos en esa situación: las viviendas -que considerábamos una forma de ahorrar- bajan de un valor que nunca merecieron tener realmente, la bolsa cae, nuestros fondos de inversión también, los coches usados se tasan muy bajos... todos queremos vender para "sanear" nuestras cuentas. Y, como todos lo hacemos a la vez, cuanto más queremos vender, más bajan de valor nuestros activos...
En EEUU, James Kwak ha hecho un estudio de cómo, en los últimos años, han bajado de valor los activos (assets) de los hogares, haciendo disminuir la diferencia entre activos y pasivos (assets - liabilities), que es el el valor neto patrimonial (net worth) en los últimos años.
La economía de EE.UU. en esta crisis presenta muchas similitudes con la española (desplome bursátil, pinchazo brusco de la burbuja inmobiliaria...) así que podemos tomar esta evolución como paralela a la de los hogares españoles.Las consecuencias sobre el patrón de consumo están claras. Con esta situación patrimonial tan penosa, tendremos que reducir los gastos corrientes (la televisión plana de 40 pulgadas, las vacaciones...) y también la inversión en activos que pensamos que pronto valdrán menos de lo que invirtamos en ellos (vivienda, acciones, coches...).
La única solución es que los ingresos anuales (income) fueran aumentando, pero parece que en EEUU se han estancado en términos reales -y aquí también. De hecho, por término medio el aumento del paro hace disminuir también nuestros ingresos medios... los hogares están en quiebra y sin perspectivas de solucionarlo.
Krugman afronta este problema en su última columna, y hace hincapié en que la deflación (bajada generalizada de precios) agrava este problema.
Una política monetaria expansiva -más dinero en circulación- es imprescindible. En Europa, es probable que el BCE baje los tipos de interés y arrime un poquito el hombro. Además, y ya lo he comentado alguna vez en el blog, si hay inflación el valor de las deudas disminuye en términos reales (comparada con salarios y precios de todo lo demás que suben con la inflación).
Por otro lado, Krugman de nuevo insiste en la política fiscal expansiva de más gasto público que ponga a las empresas a funcionar -aunque sea trabajando para el Estado- y genere empleo y evite la quiebra de algunos hogares.
A largo plazo, creo que también es necesario que las familias generen más riqueza para poder solucionar el desaguisado en el que se han metido. Inversión en educación y justicia es imprescindible para que tengamos un país más eficiente y mejor formado, con trabajadores y empresas más productivos.
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