De hecho, los propios dirigentes del BCE se guían por la inflación para tomar sus decisiones sobre tipos de interés. Básicamente, razonan como sigue: si la inflación está subiendo, yo subo los tipos de interés para mantener los precios dentro de unos niveles contenidos; si está bajando, puedo bajar los tipos de interés para fomentar el crecimiento económico.

Observemos el gráfico que relaciona los tipos de interés y la inflación subyacente en España (excluye el precio de los combustibles y de los alimentos no elaborados; es útil para analizar los efectos del tipo de interés porque los precios de los alimentos no elaborados y del petróleo podrían variar de forma brusca y totalmente independiente de las políticas económicas).
Podemos ver que los tipos de interés siguen a la inflación subyacente, tal y como hemos dicho que razonaba el señor Trichet (presidente actual del BCE): si baja la inflación, luego bajan los tipos de interés, y viceversa.
Si embargo, lo sorprendente es que parece que no consiguen su objetivo, sino que siempre van a remolque de la inflación. Es decir, al final, los tiempos de inflación más alta son los de tipos de interés más altos y los de inflación más alta los de tipos de interés más bajos, cuando la relación entre ambas variables parece teóricamente inversa. ¿Por qué?
- Parece que hay un desfase entre la política monetaria y su efecto...
- ¿o es que realmente no influyen tanto como creemos los tipos de interés en la inflación?
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